Un diagnóstico preliminar elaborado por expertos internacionales revela que Venezuela requerirá una inversión de entre 15.000 y 40.000 millones de dólares para recuperar su sistema eléctrico y garantizar un servicio estable, un proceso que podría extenderse entre 5 y 15 años.
El ingeniero electricista Arturo Arenas, con más de cuatro décadas de experiencia en el sector, explicó que las evaluaciones realizadas por compañías como Siemens Energy y General Electric evidencian el deterioro estructural del sistema, especialmente en las plantas de generación.
Según el especialista, la prioridad inmediata debe centrarse en la recuperación de centrales térmicas e hidroeléctricas que presentan fallas críticas, lo que limita la capacidad de producción energética del país.
Actualmente, el sistema eléctrico enfrenta baja confiabilidad y fuertes racionamientos, agravados por el aumento de la demanda debido a las altas temperaturas. La demanda nacional ronda los 14.800 megavatios, por lo que una reducción del consumo del 5% permitiría aliviar parcialmente la carga del sistema.
Arenas también señaló que, aunque existen gestiones de financiamiento internacional —como las provenientes de la CAF—, el avance ha sido lento, lo que retrasa una solución estructural.
Las autoridades prevén una leve mejora en el corto plazo; sin embargo, expertos coinciden en que la recuperación definitiva dependerá de inversiones sostenidas en generación, transmisión, distribución y modernización de la infraestructura eléctrica en todo el país.