La reciente comparecencia del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ante la comisión de investigación del Senado por el “caso Plus Ultra” ha reavivado el debate político en España, especialmente sobre sus supuestos vínculos con Venezuela y su papel en procesos de mediación relacionados con ese país.
Aunque Zapatero reiteró que “no he cobrado ninguna comisión de Plus Ultra” y negó haber facilitado personalmente el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea, parte de sus declaraciones se centraron también en su relación con líderes venezolanos, lo que alimentó las dudas de los parlamentarios opositores.
El expresidente aseguró que su labor en Venezuela fue principalmente mediación para liberar presos políticos, y que mantuvo una “muy buena relación” con figuras como Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez, aunque negó vínculos directos con negocios o el rescate de Plus Ultra.
Sin embargo, los senadores del Partido Popular han enfatizado que parte de las explicaciones de Zapatero “no despejaron dudas”, y han señalado que la investigación seguirá su curso, incluso con la posibilidad de futuras acciones judiciales.
El debate también ha puesto sobre la mesa las actividades del expresidente en Caracas en años recientes, lo que revive el interés político sobre la influencia de sus vínculos con sectores del poder venezolano y su rol como mediador.
El caso Plus Ultra continúa bajo investigación de la Audiencia Nacional, que ha asumido la causa tras indicios de posible blanqueo de fondos públicos e implicaciones internacionales, incluidas conexiones con Venezuela.
La comparecencia de Zapatero en el Senado no solo ha generado ruido político en España, sino que ha puesto nuevamente en el centro de la agenda pública los vínculos entre figuras políticas españolas y altos mandos venezolanos, un tema que sigue alimentando la polémica en ambos países.