El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que su país podría contemplar una “toma de control amistosa de Cuba”, al referirse a la situación política y económica que atraviesa la isla y al incremento de las tensiones diplomáticas entre ambos gobiernos.
Durante una declaración ante la prensa desde la Casa Blanca, Trump señaló que el gobierno cubano enfrenta “serios problemas” —incluyendo una crisis económica profunda con escasez de dinero, petróleo y alimentos— y sugirió que Washington podría intervenir de manera pacífica y “amistosa” para influir en el rumbo de la isla, después de décadas de relaciones históricamente tensas.
“No tienen nada ahora mismo, pero están hablando con nosotros, y quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba”, afirmó el mandatario.
Trump también expresó que este supuesto acercamiento podría resultar “muy positivo” para ciudadanos cubanos exiliados en Estados Unidos y para quienes aún residen en la isla. Además, destacó que su secretario de Estado, Marco Rubio, está manejando las conversaciones a “muy alto nivel”, aunque ni Washington ni La Habana han detallado el alcance de esas negociaciones.
Tensión crece tras incidente marítimo y presiones económicas
Las declaraciones del presidente se producen en un contexto de presión económica estadounidense sobre Cuba, que incluyó la imposición de un bloqueo energético y restricciones al suministro de combustible tras la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro, aliado histórico de La Habana.
La tensión se intensificó esta semana después de que la guardia fronteriza cubana abatiera a cuatro tripulantes de una embarcación procedente de Florida, en un hecho que elevó aún más las fricciones entre ambos gobiernos. Las autoridades cubanas calificaron el incidente como un intento de infiltración, mientras que Estados Unidos investiga los hechos.
Reacciones y preocupaciones internacionales
Aunque Trump descartó una intervención militar directa similar a la realizada recientemente en Venezuela, su mención a una “toma amistosa” ha desatado debate entre analistas y líderes políticos, generando inquietud sobre el respeto a la soberanía cubana y las implicaciones de una intervención estadounidense bajo cualquier modalidad.
El Gobierno de Cuba, por su parte, ha insistido en que cualquier diálogo con Estados Unidos debe basarse en el principio de respeto a la soberanía e independencia de la isla, rechazando cualquier intervención que afecte sus asuntos internos.