Mientras en Europa se discuten narrativas como si la vida real fuese un panfleto de la Guerra Fría, en Venezuela hay más de 800 personas secuestradas por el régimen, rehenes en centros de tortura denunciados por la Corte Penal Internacional y las principales organizaciones de derechos humanos del mundo.
Entre ellos hay periodistas, activistas, dirigentes sociales, líderes indígenas, sindicalistas, militares, maestros, menores de edad y adultos mayores.
Todos encarcelados y torturados por lo mismo: pensar distinto.
Los crímenes de lesa humanidad en Venezuela han sido documentados, archivados y judicializados durante años ante organismos internacionales. Este proceso ha costado la vida y la libertad de muchos defensores de derechos humanos.
No podemos olvidar lo esencial:
El único lado correcto es el de las víctimas.
Del lado de los victimarios, jamás.
Y lo digo con claridad: no soy ni he sido un entusiasta de la administración de Trump. Mis críticas han sido múltiples, públicas y continuas.
Precisamente por eso sé y entiendo que hoy, más que nunca, debemos estar movilizados, organizados y coordinados para seguir presionando por una transición democrática real.
Una transición que tenga objetivos concretos y humanos:
La liberación de todos los presos políticos y el cierre definitivo de los centros de tortura.
El cese inmediato de toda forma de persecución a la disidencia.
El retorno seguro de los exiliados, perseguidos y presos políticos liberados a sus hogares.
La convocatoria a elecciones democráticas, libres y verificables.
Hoy, cuando el país y su dolor están en el centro de la atención global, lo que Venezuela necesita no es que la expliquen desde el eurocentrismo y esa arrogancia intelectual mezquina (propia del pensamiento colonial que tantos han criticado), sino que la miren de frente, con verdad y humanidad, sin sesgos ideológicos.
En estos momentos de tanta sensibilidad para los venezolanos y para todos los amigos de Venezuela en el mundo, quiero compartirles esta entrevista en la que hablo sin filtros sobre lo que está ocurriendo en el país:
https://www.instagram.com/p/DTOhQN9jBse/
Basta de obligarnos a mirar el mundo desde lógicas binarias de izquierda o derecha, como si en los eslóganes cupiera la dignidad y la complejidad humana.
El centro del debate no es el petróleo, deben ser las personas, los rehenes, los que hoy no tienen voz.
Ese es el derecho internacional que debe importar, el que tanto hemos invocado a oídos sordos todos estos años:
El que defiende a la víctima, no el que se usa como etiqueta para proteger a los tiranos y poderosos.
Un mensaje directo para quienes sermonean desde estudios y tribunas ideológicas: ¿Pretenden que las víctimas sientan culpa por ver a su verdugo esposado frente a un tribunal? ¿Culpa por celebrar justicia y soñar con la posibilidad de regresar a nuestro hogar y reencontrarnos con nuestras familias y amigos?
Culpa es callarse ante la tortura. Culpa es maquillar tiranos desde la comodidad del mundo libre. Culpa es abandonar a los que no pueden hablar.
Venezuela ya está cansada de panfletos.
El que no entienda eso, sigue preso en la lógica del folleto.
Y, SÍ: del lado de las víctimas. Siempre.
Por eso te pido que me ayudes a levantar la voz por la liberación de los rehenes en Venezuela.
Este debe ser nuestro centro de debate, nuestra misión social, nuestra tarea y responsabilidad.
Esto es lo urgente.
LiberenALosRehenesEnVenezuela
Gracias a todos por su amor y solidaridad en estos momentos tan duros.
Y, aunque muchos se mueran de la rabia,
NUNCA VAMOS A DESCANSAR HASTA LOGRARLO.
¡VIVA VENEZUELA, CUBA Y NICARAGUA LIBRES!
Lorent Saleh.