Dos aviones de combate F/A-18 de la Marina de Estados Unidos y dos Boeing EA-18G Growler, realizaron este sábado 13 de diciembre un sobrevuelo frente a las costas de Venezuela, en una operación que partió desde un portaviones estadounidense desplegado en el Caribe, según reportes de seguimiento aéreo y fuentes especializadas.
El movimiento aéreo se produjo en aguas internacionales, pero dentro de áreas cercanas al espacio de influencia venezolano, y se suma a una serie de incursiones similares registradas en las últimas semanas. Analistas señalan que este tipo de sobrevuelos comienza a convertirse en una práctica habitual, en el marco del aumento de la presión militar y estratégica de Washington sobre el régimen de Nicolás Maduro.
Los cazas F/A-18, aeronaves polivalentes diseñadas para misiones de superioridad aérea y ataque, y los Boeing EA-18G Growler, aeronaves de guerra electrónica, forman parte del ala embarcada del portaviones estadounidense actualmente operando en el Caribe. Su presencia reiterada en la zona es interpretada como una señal de control y vigilancia aérea, así como un mensaje disuasivo en medio de las tensiones políticas y de seguridad regional.
Hasta el momento, las autoridades venezolanas no han emitido ningún pronunciamiento oficial sobre el sobrevuelo, ni se ha reportado el despegue de aeronaves de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en respuesta a la operación. El silencio oficial refuerza la percepción de que estos movimientos se están normalizando sin reacción visible por parte del régimen.
Los sobrevuelos coinciden con una escalada de acciones de Estados Unidos contra redes de narcotráfico vinculadas a Venezuela, así como con recientes incautaciones de activos petroleros y el endurecimiento de sanciones. En este contexto, expertos advierten que la repetición de este tipo de operaciones podría anticipar nuevas fases de presión diplomática y militar en el Caribe.
