La crisis sanitaria en Cuba comienza a impactar de forma directa al turismo internacional. Medios rusos reportaron que al menos 14 turistas de ese país contrajeron chikungunya y dengue durante el mes de noviembre, mientras visitaban la isla en medio de un repunte de enfermedades transmitidas por mosquitos.
Ante la situación, la Embajada de Rusia en La Habana emitió una advertencia urgente para sus ciudadanos, recomendando el uso de mangas largas, repelente de insectos y evitar áreas con agua estancada, donde prolifera el mosquito Aedes aegypti.
El brote, confirmado por el Ministerio de Salud Pública de Cuba (MINSAP), ha provocado 33 muertes, entre ellas 21 menores de edad, lo que ha generado alarma entre autoridades sanitarias y organismos internacionales.
Provincias como Camagüey, Pinar del Río y Santiago de Cuba registran los mayores niveles de infestación, en un contexto marcado por la escasez de personal médico, equipos dañados, fallas en fumigación y acumulación de basura, factores que agravan la propagación del mosquito.
La emergencia también tiene un fuerte impacto económico: el turismo ruso cayó 36 %, afectando uno de los pocos mercados que aún mantenían un flujo estable hacia la isla.