La confirmación del contacto telefónico entre el presidente estadounidense Donald Trump y Nicolás Maduro abrió un nuevo capítulo en la crisis venezolana, esta vez caracterizado por un giro decisivo en la estrategia de Washington. En declaraciones a La Patilla, el analista Antonio de la Cruz afirmó que la diplomacia “llegó a su límite” y que Estados Unidos ya mantiene en el Caribe un dispositivo militar activo bajo una orden operativa en curso.
Según explicó, la llamada —en la que también participó el secretario de Estado Marco Rubio— fue el paso previo a la designación del Cártel de los Soles como organización terrorista, decisión que coloca al régimen venezolano al nivel de grupos como Hamás o Hezbolá. De acuerdo con De la Cruz, el intercambio no fue una negociación, sino un ultimátum que Maduro habría rechazado.
El especialista señaló que las recientes restricciones al espacio aéreo venezolano forman parte de una fase operativa que anticiparía ataques selectivos contra infraestructuras vinculadas al narcotráfico. Añadió que el oficialismo mantiene silencio público para evitar fracturas dentro de la Fuerza Armada, en un momento que describe como de alta tensión interna.
Aunque reconoce que el margen para una salida negociada es cada vez más estrecho, De la Cruz considera que Maduro aún podría pactar su salida del poder. No obstante, advierte que el “quiebre militar” será determinante para cualquier transición democrática, mientras Estados Unidos sostiene un despliegue capaz de ejecutar acciones puntuales sin alterar el mercado energético global.