El exalcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, afirmó que el régimen de Nicolás Maduro avanza hacia un modelo de “cárcel a cielo abierto”, en el que los ciudadanos viven como “rehenes de la dictadura”. Sus declaraciones forman parte de una extensa conversación con THE OBJECTIVE, a propósito de la publicación de su libro Operación Guacamaya, una obra que mezcla memoria, testimonio y elementos literarios para relatar la fuga que permitió liberar a seis opositores refugiados durante más de un año en la embajada de Argentina en Caracas.
Desde Madrid, donde se mantiene en el exilio, Ledezma —quien pasó más de 1.000 días en prisión antes de escapar del país— explica que su libro busca preservar la historia reciente de Venezuela y, al mismo tiempo, proyectar el país que podría reconstruirse tras una transición democrática. “La fuga es el deseo de todos los venezolanos”, afirma, al recordar que millones de ciudadanos viven bajo represión, persecuciones y detenciones arbitrarias. Asegura que los seis dirigentes liberados simbolizan la lucha de una nación sometida a un sistema que, según dice, opera con mecanismos propios de un “terrorismo de Estado”.
Ledezma señala que en Venezuela “opinar es un delito”, y denuncia el cierre masivo de emisoras de radio, la asfixia a la prensa independiente y las detenciones de periodistas y ciudadanos por simples comentarios en redes sociales. También detalla métodos de tortura aplicados por cuerpos de seguridad, incluyendo aislamiento extremo, golpes, asfixia y agresiones sexuales. “Hay decenas de presos políticos que han muerto en las cárceles”, recuerda, asegurando que estas prácticas son parte de los hechos investigados por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de lesa humanidad.
El dirigente opositor también aborda el contexto internacional y la creciente presencia militar de Estados Unidos en el Caribe, que en las últimas semanas ha incluido bombardeos a embarcaciones vinculadas al narcotráfico. A su juicio, estas operaciones no están dirigidas contra Venezuela, sino contra la estructura criminal que —según afirma— se ha consolidado bajo el mando de Maduro. “Lo que no logró Pablo Escobar ni el Chapo Guzmán, lo consiguió Maduro: tener control del palacio presidencial”, sentencia.
Dentro del plano político, Ledezma destaca el liderazgo de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, a quienes considera figuras centrales de un eventual gobierno de transición. Asegura que ya existen planes detallados para las primeras 100 horas de gestión, que incluyen la liberación de presos políticos, el retorno de exiliados, la reactivación de la industria petrolera y la recuperación del Estado de derecho. También reivindica el rol que jugará la diáspora venezolana, a la que considera pieza clave en la reconstrucción económica y social del país.
Finalmente, Ledezma dibuja un futuro esperanzador: una Venezuela con industrias reactivadas, escuelas funcionando plenamente, servicios reconstruidos y un sistema político basado en la alternancia, la seguridad jurídica y el respeto a los derechos humanos. “Que nunca más en Venezuela se hable de presos políticos ni de censura. Que se cierren todas las cárceles del horror y se abra una nueva etapa de libertad”, concluye.
Foto: Kevin Borja