Miles de libaneses salieron este domingo a las calles para recibir al papa León XIV, ondeando banderas del Vaticano y del Líbano en un ambiente marcado por expectativas de reconciliación nacional. Muchos de los presentes expresaron su deseo de que la histórica visita contribuya a poner fin a la violencia y abra una etapa de estabilidad tras años de tensión política y ataques en la frontera sur.
La visita papal se desarrolla bajo el lema “Bienaventurados los que hacen la paz”, y llega apenas tres días después de cumplirse un año del alto el fuego con Israel. Aunque la tregua se mantiene oficialmente, los ataques intermitentes y la incertidumbre regional continúan alimentando la preocupación entre la población, que vio en la llegada del pontífice una oportunidad para renovar llamados al cese definitivo de las hostilidades.
Durante sus primeras intervenciones públicas, León XIV subrayó el deber de “proteger la dignidad humana por encima de cualquier confrontación” y alentó a las comunidades religiosas y políticas a “trabajar sin descanso por la unidad”. El papa también reiteró que la paz “es una obra colectiva que exige valentía moral y voluntad de diálogo”.
Gira internacional del pontífice: agenda de visitas
La visita al Líbano forma parte de una gira más amplia por Oriente Medio y Europa. Antes de llegar a Beirut, León XIV estuvo en Jordania, donde se reunió con líderes cristianos y musulmanes para promover la convivencia religiosa. Tras su estancia en territorio libanés, el pontífice viajará a Chipre, donde abordará la crisis migratoria, y posteriormente a Grecia, donde sostendrá encuentros con autoridades eclesiásticas ortodoxas para afianzar la cooperación interreligiosa. La gira concluirá en Italia, con una audiencia especial dedicada a organizaciones humanitarias que operan en zonas de conflicto.
Las autoridades libanesas consideran que la visita del papa León XIV llega en un momento crítico y esperan que contribuya a reforzar los esfuerzos diplomáticos para mantener la estabilidad en la región. Mientras tanto, la población mantiene la esperanza de que el mensaje del pontífice ayude a consolidar una paz duradera.